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jueves, 26 de marzo de 2009

"HOMO HOMINI LUPUS" (1)

A pesar del brillante escaparate
con que el hombre reviste su bajeza,
se presienten detrás de su corteza
los impulsos primarios del primate.

Aunque se infle de orgullo y se remate
con un halo honorable de grandeza,
una bestia será si, en su cabeza,
no relumbra una luz que lo rescate.

"Racional" se apellida si razona...
y "animal", así a secas, es su nombre
si no alcanza la talla de persona.

Matará por matar...Nadie se asombre
si sus artes de muerte perfecciona
porque el hombre es un lobo para el hombre.

(1)"El hombre es un lobo para el hombre". Este poema y el siguiente pertenecen al 2º libro, titulado "Desde mi ausencia extrema y dura", ya agotado desde 1991.

PROGRESO FICTICIO

Tal gregarias gallinas escarbando lombrices
entre el fétido estiércol, rebuscáis los placeres
en un mundo sin norte, sin moral, sin deberes...
con un ansia insaciable de sentiros felices.

Os deslumbran los brillos y los bellos barnices
de esas modas impuestas por los mil mercaderes
que comercian en vicios con millones de seres
programando un consumo que los hace infelices.

Un servil consumismo con rumor de cadenas
adormece y adula vuestra vana existencia
seducida por cantos de gentiles sirenas.

Vuestra vida se viste con vistosa envoltura
porque sólo os preocupa la postiza apariencia
de un ficticio progreso que rezuma incultura.

domingo, 22 de marzo de 2009

A MI MAESTRO EXTREMEÑO

Por maestro, por “padre”, por amigo,
te dedico este lírico homenaje:
un poema compuesto con bagaje
de recuerdos, vivencias... que bendigo.

Me sembraste, maestro, la semilla
del cultivo ideal, que es la cultura,
en parcelas mentales con ternura,
con el lápiz, la goma, la cartilla...

Dirigiste mis pasos inmaduros
por las sendas angostas de las frases
y, al compás de tus pasos y tus clases,
fui ganando horizontes más seguros.

Me enseñaste a soñar con otros mundos
más allá de costumbres y rutinas
y a volar tal las leves golondrinas
por azules celestes más profundos.

Me alumbraste –tal faro- mi sendero
en la noche sin luna de mi infancia;
disipaste mis sombras de ignorancia
con la luz de tu espíritu sincero.

Me rompiste en pedazos la pereza
- telaraña en las mentes infantiles -;
deshilaste los hilos tan sutiles
de la venda interior de mi cabeza.

Me iniciaste en el culto a los saberes
en el templo sagrado de la escuela;
despertaste mi mente en duermevela
con la espuela especial de los deberes.

Me libraste con libros del hastío
de esas almas vacías de inquietudes,
cultivando cosechas de virtudes
culturales en campos de baldío.

Me colmaste el vacío recipiente
de mi mente sedienta de sapiencia
y calmaste de angustias mi existencia
con efluvios fluviales de tu fuente.

Me prendiste la llama del lirismo
-¡fervorosa pasión por la poesía!-
que tornó mi tristeza en alegría
y, en amor solidario, mi egoísmo.

Me plantaste ilusiones, ideales,
sentimientos... en tierra de bonanza
y ya apunta hacia el cielo mi esperanza
por encima de bienes materiales.

Resolviste las dudas, los problemas
que cubrían mi vida de ceniza;
con la nívea blancura de tu tiza,
me pusiste en claro mis dilemas.

Tú le diste a mi vida otro sentido
más ameno, más pleno, más sublime
y mi pluma, maestro, te redime
de las sombras voraces del olvido.

A tan alta labor, qué bajo precio;
tu sudor interior no ve el ingrato
y te paga tu esfuerzo tan barato
por cosecha invisible para el necio...

Tu recuerdo indeleble va conmigo
como un grato e ingrávido bagaje
y estos versos son lírico homenaje
al maestro y al padre y al amigo.

ODA AL POETA (1)

El poeta es un hombre natural, solitario... ,
sin rincones ahumados ni morales dobleces
que aprendió soledades para ser solidario
y beber de la vida sus más ácidas heces.

El poeta es un pardo, montaraz campesino
y, en sus surcos de versos, insemina semillas:
sentimientos, ideas... con salario mezquino
por su áurea cosecha sobre blancas cuartillas.

El poeta es notario de esta efímera vida
y, en sus versos, la canta porque quede constancia
de su gente y su tiempo; sin su canto se olvida
y se viste de polvo su frangible fragancia.

El poeta es del pueblo la viviente conciencia
que vocea en la noche con su voz dolorida
y le duele esa vida de anodina indolencia
en que vive abismada tanta mente dormida.

El poeta es un mártir, tal un chivo expiatorio,
a quien almas perversas le disparan desprecio;
de por vida condenan a un social purgatorio;
despreciar al que sabe es el vicio del necio.

El poeta es Quijote, defensor de ideales:
el honor, la justicia... con su pluma por lanza;
los ajenos problemas son para él personales
y los sufre muy solo, sin un fiel Sanchopanza.

El poeta es un Sísifo que , a su espalda, se carga
el pedrusco más tosco -¡su dolor y el ajeno!-
y lo sube a la cumbre por la senda más larga,
la vereda del verso de escabroso terreno.

El poeta es el águila, que se eleva hacia arriba
con la ayuda de alas: fantasía , cultura...
para dar a los hombres la mejor perspectiva
de este valle de llanto con su imagen más pura.

El poeta es la abeja de una inmensa colmena
y, con polen de penas, elabora su miel;
de ambarinas dulzuras a su prójimo llena,
mas su alma almacena amarguras de hiel.

El poeta es la fuente donde sacia el sediento
esa sed de infinito que a las almas abrasa
y anestesia su angustia, su vital desaliento
con ideas, emociones, sentimientos..., sin tasa.

El poeta es espejo que la vida refleja
con dos caras opuestas en su faz cristalina,
donde el llanto y la risa siempre forman pareja
tal la luz con la sombra; con la rosa, la espina...

El poeta es la antena de emisiones humanas
porque siente y "con-siente" los sutiles latidos
de las zonas del alma más oscuras y arcanas
y descifra en palabras sus ignotos sonidos.

Pararrayos que atrae al flamígero rayo
de tormentas sociales que desata la ira
del tirano de turno que lo torna en cobayo
y lo pone a su alcance, bajo el punto de mira.

El poeta es un faro que ilumina el camino
y se quema su vida para darnos su luz
y alumbrar en los hombres un destello divino
porque sufre tal Cristo de sus versos la cruz.

El poeta es diamante, una gota de estrella;
con frecuencia, la infamia lo mancilla de lodo,
pero es tal su pureza y el fulgor que destella
que se limpia a sí mismo en muy breve periodo.

El poeta es un hombre desde pies a cabeza
que se entrega a otros seres con sus brazos abiertos
y es tan grande su afecto, su bondad, su nobleza...
que hablará con los vivos cuando esté entre los muertos...

(1) Primer premio en el certamen de poesía "La Morera Sombría”, patrocinado por el Excelentísimo Ayuntamiento de Badalona (Barcelona).Poema peteneciente al tercer libro, titulado "Ramos de Rimas".

TRÁFICO TRÁGICO (*)

"Este mundo es el camino..." Jorge Manrique, poeta español.

No es camino esta vida...,es autopista
un autódromo de múltiples carriles;
circulamos en raudos "cochitriles"
y el más leve despiste nos "despista"

Adaptamos postura triunfalista
con estados eufóricos, febriles
que anubarran la vista, los perfiles
y la vida nos tacha de su lista.

Nuestra vida subida de voltaje
se acelera con turbia tecnocracia
donde el hombre ya es pieza de un montaje.

Nuestra sed de consumo no se sacia;
nos conduce a vivir siempre en rodaje
y rodando nos lleva a la desgracia.

(*)Este soneto y los dos siguientes pertenecen al tercer libro, "RAMOS DE RIMAS".

NO ME VOY POR LAS RAMAS (POÉTICA)

"De la musique avant toute chose!",Paul Verlaine,poeta francés.

No me voy por las ramas, ni me subo a la cima,
ni a las nubes ingrávidas, ni a remotos planetas
porque quiero el contacto con las cosas concretas
y es mi gente y mi tierra mi materia más prima.

A mis versos someto al collar de la rima
con cadenas sonoras de palabras discretas
por temor a que emulen a las leves cometas
y se eleven muy lejos de su alcance y su estima.

No "ante todo, la música", la belleza, el ropaje,
la epidérmica forma sin ningún contenido:
sentimientos, ideas..., un humano bagaje.

Yo prefiero en mis versos el nervioso latido
de preñez de la vida con su rojo voltaje
sin que nuble su encanto novedoso vestido...

YO PROCEDO DEL SUR (1)

Yo procedo del sur..., de los de abajo,
de un poco hacia el oeste... y os lo digo
corazón en la mano y por testigo
de que vivo del pan de mi trabajo.

No me arrastro como un escarabajo
siempre haciendo pelotas..., no consigo
humillar mi cabeza ante el castigo
ni andar corderamente cabizbajo.

Siempre fiel a mi humilde procedencia,
yo no mido a los hombres por su traje
por su altura social, por su apariencia;

los mido por sus obras y el bagaje
que lleva el corazón, por la conciencia
de su clase social, de su linaje.

(1)Este soneto y los siguientes pertencen al primer libro, titulado "Despierta, Extremadura, de tu sueño".ya agotado en su 3ª edición.

A UN COTO PRIVADO EXTREMEÑO (1)

Prohibido respirar...porque es privado
esa encina, ese campo y ese viento
y hasta el aire que aspiras en tu aliento
con el hierro de un amo está marcado.

Entre rejas de alambre, han encerrado
el latido caliente y turbulento
de ese río de vida en movimiento
bajo forma de liebre o de venado.

Para coto privado es reservada
esta tierra de verde vestimenta
y esa vida que nace condenada

a vivir al temor de una tormenta
de pólvora y de plomo..., granizada
que mata impunemente lo que alienta.

(1)Primer Premio del Certamen Regional de Extremadura, "Martes Mayor" de Plasencia (Cáceres), de 1983.

A UN CAMPESINO JUGADOR DE CARTAS (1)

Comienzas con el oro tu partida
y asesinas tu tiempo con la espada;
con el basto, das golpes a tu nada;
con la copa, tú arrastras en seguida.

Esa copa te incita y te convida
a cantar las cuarenta...¡Qué jugada!
¡Ases, triunfos!...¡Partida ya ganada!
¡Y así pierdes gran parte de tu vida!

Vas fallando a tu vida y al destino
envuelto en una falsa primavera
de flores de cartón...¡Qué desatino!

Perderás tu partida verdadera
si entretienes, con juegos, tu camino
y no curas tu cándida ceguera...

(1)Primer premio del Certamen Regional de Extremadura de poesía "Martes Mayor" de Plasencia (Cáceres), 1982.

sábado, 21 de marzo de 2009

PANEGÍRICO A EXTREMADURA (1)

A mi estimada amiga Tatiana Sánchez,
por su amistad y nuestro extremeñismo.



Yo nací en esta tierra de encinares
más “extrema” que otras y más “dura”,
donde tornan las aves migratorias:
las cigüeñas, las tórtolas, las grullas...

Donde jaras, tomillos y romeros
y cantuesos y encinas bien copudas
y retamas y rudos alcornoques
se reparten fraternos las llanuras.

Dos provincias hermanas tan hermosas,
tan gemelas conforman su estructura
al costado de España, su madrastra,
que las trata de forma tan injusta...

Dos fluviales arterias caudalosas,
la del Tajo y del Guadiana la cruzan
y una líquida red de intermediarios
a sus cauces acuáticos tributan.

Apresadas en presas sus corrientes
en pantanos, en lagos y en lagunas
servirán como hidráulicas reservas
para hacer del secano tierras húmedas.

Superficies sedientas de barbecho
fraternizan con tierras de frescura,
donde el surco es la vena irrigadora
de esa sangre incolora tan fecunda.

Tremulantes trigales y viñedos
generosos en sangre de sus uvas
y olivares grisáceos y cerezos,
que florecen en copos de blancura.

Qué cuadradas planicies de frutales
con la grávida carga de su fruta
de zumosos dulzores deleitosos
en la carne jugosa de su pulpa.

Qué melosos melones, qué sandías
en rojizos derroches de dulzura,
ruborosos tomates y pimientos
y espárragos de fálica tersura.

Qué parcelas de fieles girasoles
que soportan del sol la dictadura
y de erectos maizales que frutecen
amarillas mazorcas melenudas.

Un profundo horizonte de dehesas
a lo lejos se pierde... en las alturas
de las sierras fragosas y escarpadas
donde el ave rapaz tiene su cuna.

Los halcones, las águilas, los buitres...,
con sus graves graznidos se saludan
y vigilan con ojos avizores
a sus presas, que pueblan la espesura.

Los plomizos conejos saltarines
y las tórtolas tristes que se arrullan
y los patos patosos del pantano
y las raudas palomas errabundas.

Los veloces venados fugitivos,
jabalíes de corvas dentaduras
y las pardas perdices volanderas
y las liebres medrosas y orejudas.

Son las dianas vivientes y movibles
siempre en punto de mira ... de una oscura
y primaria pasión, la de la caza,
que condena su vida a la tortura.

Laboriosas abejas en enjambre
elaboran con néctar la dulzura
de la miel ambarina y rubia cera
y del polen las bolas diminutas.

Nebulosos rebaños cabizabajos
forman nubes en cielo de verdura
y manadas de vacas y de cabras
y de cerdos piaras vagabundas.

Qué copiosos manjares de productos
con sabrosos sabores se conjugan
en jamones, en lomos, en chorizos...
con sus formas groseras, rubicundas...

Y la líquida leche de sus ubres
en los sólidos quesos se transmuta,
emulando en sus tonos a la nieve
y en sus formas redondas a la Luna.

Qué profundos y puros nuestros cielos
con su azul tan intenso, sin la espuma
de las nubes ingrávidas y amorfas
que mancille su límpida hermosura.

Y esos días de estío que se estiran,
dilatados a gran temperatura
sobre campos de pastos y rastrojos
y cigarras vibrantes de locura.

Se detiene la vida en tiempo muerto
cuando el sol suda fuego y nos abruma
al sopor ardoroso de la siesta
y se busca el frescor en la penumbra.

Son las tardes ardientes y morosas;
se retiran con paso de tortuga
con su sol de arreboles purpurinos
que termina fogoso su andadura.

Un concierto de ranas y de grillos
ameniza las noches con su música
a lo largo del tórrido verano
bajo el foco potente de la Luna.

Yo nací donde el paso de los siglos
ha marcado sus huellas más rotundas
en la ruda dureza de las piedras
convertidas en arte, en floritura.

En castillos, palacios, catedrales,
acueductos, teatros... se conjuntan
para darles nobleza a sus ciudades
y un gran rango de artística estatura.

Badajoz, Trujillo, Cáceres, Mérida,
Guadalupe, Plasencia... y otras muchas
son ciudades que pueblan mis recuerdos
y las llevo en el alma a todas juntas.

Son vestigios gloriosos de su historia,
elocuentes testigos que se burlan
de las sombras voraces del olvido
porque fueron escritos con mayúsculas.

Con la sangre -por tinta- de extremeños,
en su fiebre rabiosa de aventuras,
se han escrito las páginas más bellas
de heroísmo, de entrega y de bravura.

Con los brazos más recios de esta raza,
se han forjado las gestas más augustas,
ensanchando la fama y las fronteras
más allá de aquel fin, el “non plus ultra”.

Una raza cargada de razones,
con su cuerpo de acero y cera pura
en sus tiernas entrañas mancilladas
con el negro betún de la amargura.

Son mis gentes sencillas, laboriosas,
resignadas, austeras, corajudas,
conformistas, honestas, desunidas,
cada cual por su lado va a las suyas.

Por perezas mentales, por olvidos,
culturales carencias y penurias,
dan la espalda a tareas colectivas
y se escudan en cómodas renuncias.

Qué orgulloso yo estoy de mis raíces,
arraigadas, robustas y profundas,
tal las recias raíces de su encina
cuya savia en mis venas me circula.

Qué sencilla arrogancia de extremeño
de mi piel por los poros me rezuma
por amor hiperbólico a mi tierra,
mi epicentro de vida y de ternura.

En las noches oscuras de la ausencia,
cuando el alma, ya sola, se desnuda
de los vanos trajines cotidianos
y me clavan sus garras las angustias,

su recuerdo es la Luna luminosa
que en mis noches tan lúgubres me alumbra
y es sedante anestesia que suaviza
mi angustioso dolor y me vacuna.

¡Yo nací en esta tierra de encinares
y me siento orgulloso de mi cuna
y, con cuerpo y con alma a su servicio,
lucharé con la espada de mi pluma!...

(1) Este poema consiguió el Primer Premio en el certamen nacional “José de Espronceda” de Barcelona, en 1994, patrocinado por la FAEC.

jueves, 19 de marzo de 2009

A UN EMIGRANTE EN PARO

A un oscuro rincón, como colilla,
de un sedante y gustoso cigarrillo,
como sucio papel de bocadillo
te arrojaron a un paro que te humilla.

De esta forma brutal y tan sencilla,
sin manchar su conciencia y su bolsillo,
te dejaron tirado en el pasillo
de tu larga y oscura pesadilla.

La vida es movimiento y tú, parado,
sin trabajo, sin sueldo y sin horario,
viviendo por la orilla, marginado.

De espaldas al reloj y al calendario,
te sientes como un Cristo acorralado
a solas con tu cruz y tu calvario...

LABRADOR EN LA GRAN CIUDAD

Un impulso febril y turbulento
te apartó de la espiga y de la encina
y dejaste la parda disciplina
que te impuso tu humilde nacimiento.

Te fuiste a la ciudad ¡Qué triste acento
de gente presurosa en su rutina
de un humano rebaño que se hacina
entre asfalto, cristales y cemento!

Y tú, tan natural y tan sencillo,
semejabas un cándido cordero
entre tanto bullicio y tanto brillo.

La extraña sensación de forastero
te otoñó tu esperanza en amarillo
y siempre te sentiste un prisionero

DESPIERTA, EXTREMADURA, DE TU SUEÑO

Despierta, Extremadura, de tu sueño
despierta, tierra mía, del letargo
en el que te han sumido la ignorancia,
los sucios intereses de unos cuantos:
parásitos, caciques, señoritos,
latifundistas, curas y ricachos
que te han negado el pan y la cultura
y te han alimentado con engaños,
gobiernos que han sembrado la injusticia
en el reparto de los bienes patrios,
gobiernos centralistas de otras tierras
disfrazados con traje democrático...

¡Sólo ellos han querido tu incultura!
¡Sólo ellos te han hundido en el atraso!

Despierta, tierra mía del sopor
de la siesta gloriosa del pasado,
pues, si quieres fama nueva y duradera,
has de vivir el sueño despreciando.

¿De qué sirvieron las pasadas glorias,
las conquistas de Cortés y de Pizarro
y otros muchos valientes extremeños
que dieron a tu tierra inmortal rango,
aquéllos que con sangre aventurera
conquistaron el suelo americano?
¿Dónde fue la riqueza conseguida?
¿Dónde fue tanto tesoro conquistado?
¡Para pagar los gastos de los reyes!
¡Para pagar sus fiestas y boatos!

Despierta de tu ensueño, tierra mía,
es inútil soñar con el pasado;
una región no se levanta con recuerdos,
se levanta con cultura y con trabajo,
con la dura labor de cada día,
con la unión de cabezas y de brazos,
de cabezas que apunten pensamientos
y de brazos que puedan realizarlos,
con industrias que transformen las materias,
los recursos primarios de sus campos.

Tu pasado es la historia de una herida:
la emigración que te ha ido desangrando;
cada gota era un hijo que emigraba
buscando en tierra extraña lo esperado:
el pan y el bienestar de su familia
al precio del dolor y el desamparo.

Yo he visto a los hijos de tu tierra
lejos de ti, con garra trabajando,
dibujada en su rostro la tristeza
del que vive en un lugar que le es extraño,
escuchando otras lenguas que no saben
y otras tierras con su sudor regando...

Te siguen desangrando por tus ríos,
su líquido elemento es codiciado
para calmar la sed de otras regiones
que, sedientas, a ti te van secando.

Nucleares y pantanos de qué sirven
si no riegan tu suelo calcinado,
si no enriquecen a tus pobres hijos
a tristeza y a miseria condenados.

Todo emigra: el agua, la energía,
de tus vegas la fruta y el tabaco;
el algodón, la lana, el vino, el corcho,
los más tiernos corderos del rebaño,
materias primas que transforman otros
y éstos son los que ganan transformando..

Sé extrema y dura.., con la nueva vida
con esa vida que te impone el átomo
que siembra de peligros nucleares
la belleza y la pureza de tus campos
y amenaza con la nueva peste atómica
tus ciudades y pueblos despoblados.

¡ Fuera, fuera de aquí tanta basura
que envenena nuestro aire puro y diáfano!
¡ Fuera, fuera de aquí latifundistas
que empobrecen con sus cotos nuestro agro!
¡ Fuera,, fuera de aquí gentes inútiles,
señoritos, caciques y parásitos
que viven del trabajo de los otros
y el ajeno sudor viven chupando!

Todo esto te lo dice un hijo tuyo,
una gota de tu sangre..., un emigrado
con la boca reseca por la ira,
con el alma mojada por el llanto...

JARAICEJO, 8 DE AGOSTO DE 1979


(1) Primer premio del Certamen de Poesía
"Fiestas Patronales de Jaraicejo" 1979
(Cáceres)