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viernes, 24 de septiembre de 2010

A LA MUERTE DE LUIS ÁLVAREZ LENCERO

A la memoria indeleble de este
gran poeta extremeño.

Ya sonó la campana de salida
de ese tren de la noche que no espera
y cruzaste, oh hermano, esa frontera
que es la meta final de nuestra vida.

Te fuiste a la región desconocida
desnudo de tu pena lastimera,
con el alma de limpio y en primera
a buscar esa paz tan merecida.

Te fuiste al más allá..., pero nos queda
el calor de tus obras y el consuelo
de lavarnos el alma en su lectura.

¡No pudimos pagarte!¡No hay moneda
que pague tanto amor, tanto desvelo...
y, por ti, está de luto Extremadura!

A JESÚS DELGADO VALHONDO

“In memoriam” y homenaje a este
gran poeta extremeño (1)


Porque soy “árbol solo” y, por mi fondo,
me circula la sangre de la encina
el punzante pinchazo de la espina
de tu muerte he sentido en lo más hondo.

Con tus versos me hablaste..., te respondo
en tu lírica y pulcra disciplina
porque siento tu “viento” por mi “esquina”
con noticias de luto por Valhondo.

¡Ya te fuiste, Jesús!...Tanta amargura,
tantas penas me quedan como escombros
que mi pésame doy a Extremadura.

Tu recuerdo pondré sobre mis hombros
para luz que me alumbre en tu lectura,
pero... “¿dónde ponemos los asombros?”

(1) El entrecomillado son títulos de obras
del poeta homenajeado.

AL OLIVO EXTREMEÑO

A Luis Cidoncha Román, por nuestra
amistad y su extremeñismo.

Por tu aspecto apacible y sensitivo,
ceniciento vecino de la encina,
yo te ofrezco, tal lírica propina,
un soneto ferviente y afectivo.

Tu aceituna es mi grato aperitivo
y tu aceite ambarino me fascina,
lubricante cardiaco, medicina,
que me presta un poder superlativo.

A pesar de tu aspecto de tristeza,
de tu pena perenne, no te doma
de veranos e inviernos la dureza.

Porque archivas memorias de una loma:
el Calvario de Cristo... - ¡qué vileza! –
y eres nuncio de paz con la paloma.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

MI CRITICAS A ESPALDA MI TAREA

Me criticas a espaldas mi tarea
de sembrar en mis versos mis entrañas
y una red de viscosas telarañas
va tejiendo tu estéril verborrea.

Te colocas por psíquica diarrea
a la altura moral de las arañas
y malgastas tus fuerzas y tus mañas
en labores fecales, de atarjea...

Por pobreza de juicio, siempre el necio
pagará las labores del vecino
con el falso billete del desprecio.

Y hablará con lenguaje viperino
por detrás con más rabia y menosprecio
por su mundo menguado y anodino.

viernes, 17 de septiembre de 2010

DEFENSA DE MIS RAÍCES EXTREMEÑAS

A la memoria indeleble y vitalicia
de mis queridos padres,
Isidro Mohedas y Elisa Ramos.



De un san Isidro labrador procedo
y una Elisa, de oficio, sus labores;
yo crecí entre herramientas y sudores
y el amor al trabajo fue mi credo.

Una escuela de amor, de economía,
de trabajo bien hecho fue mi casa
y, a pesar de la hacienda un poco escasa,
chorreaban la paz y la alegría.

Una infancia feliz y afortunada,
circundada de amor por todos lados;
unos padres deshechos en cuidados
por el hijo, su espiga más preciada.

El contacto punzante y prematuro
con los cardos, retamas y rastrojos
maduró la minada de mis ojos
y alumbró mi conciencia de futuro.

Por conciencia social, se me levanta
este canto preñado de mensaje
donde vierto mis penas, el bagaje,
que me envía el corazón a la garganta.

El recuerdo paterno me restalla
con redobles de yunque en la conciencia
que me ponen en ristre la existencia
convirtiéndola en campo de batalla.

No traiciono mi origen campesino
y he vivido según Naturaleza,
cultivando mi vida con nobleza
en la tierra o el libro con buen tino.

Yo defiendo con rabia mis raíces
en mi canto encendido al rojo vivo;
nunca niego mi cuna y siempre escribo
para el pueblo mis versos más felices.

A esos hombres que viven del trabajo
va mi canto más puro y más sincero;
herramienta es mi pluma; yo, un obrero
que trabaja en sus versos a destajo.

Por vosotros, los nobles, los honestos
compañeros de penas y fatigas,
el punzante picor de las ortigas
se me ensaña en el alma y en los gestos.

Por vosotros, la vida se me agrisa
y me invaden la mente unas mareas
de tristeza que inundan mis ideas
y me ahogan la paz y la sonrisa.

Con vosotros, me siento como hermano
por mi cuna, mi sangre y mi idealismo;
-¡no se cambian raíces!- soy el mismo
que trillaba las mieses en verano.

Aquel niño tan serio y tan inquieto
que jugaba a ser hombre en las faenas
de la dura cosecha y, entre penas,
aprendió vuestra vida con respeto.

Tal la paja del grano sazonado,
me apartaron los vientos del destino
y mi cuerpo siguió por un camino,
pero el alma ha seguido a vuestro lado.

No me acerca a vosotros la mentira
de la falsa belleza ni la fama
y me mueve el amor ante ese drama
que, en el mundo moderno, se respira.

Me da pena del hombre: se aburguesa,
se vacía su entraña, se agusana,
se corrompe por dentro tal manzana
donde todos los vicios hacen presa.

Y, desnudo de nobles inquietudes,
esclaviza su vida a los placeres
programados por turbios mercaderes
que nos venden los vicios por virtudes.

Se convierte en inerte marioneta
sin conciencia, sin honra, sin reflejos
y responde tan sólo a los manejos
que el payaso de turno le interpreta.

Con el sida, la droga y los neutrones,
nuestro mundo a podrido nos apesta
con nefasto progreso y nos infesta
el amor y la sangre y los pulmones…

Se me pone de punta el pensamiento
y la angustia, tal garra, me atenaza
ante el triste destino que amenaza
con hundirnos en mar de sufrimiento.

El sentirme feliz sería un delito
en un mundo que rueda a la deriva,
sin un freno, de forma progresiva
hacia el cero final más infinito.

Me da pena del hombre si no alcanza
su estatura moral y esa frontera
que separa al humano de la fiera
cuando sólo por fuera hay semejanza.

Porque el beso y el pan no son bastante
para el hombre de hoy, tan indolente,
y precisa de forma permanente
elevarse del lodo a cada instante.

Versifico a mi modo, a contra moda,
este canto sencillo que supura
mi dolor por el hombre, que es ternura,
para ver si en su mente se acomoda.

Va, por ello, mi verso a ras de suelo,
al alcance del pueblo; yo disfruto
entregando a mi gente todo el fruto
que cosecho en el alma con desvelo.

No me habléis de modelos literarios,
de la vana belleza, de disfraces,
de esos mudos poemas incapaces
de emitirnos mensajes solidarios.

No pidáis que cultive tulipanes
en mi tierra, propicia para el trigo;
si, al mirar en mi entorno, soy testigo
de que faltan más peces y más panes.

Y, por eso, yo busco una salida,
una luz de esperanza redentora
que ilumine esta noche sin aurora
y nos vista de fiesta nuestra vida…

viernes, 10 de septiembre de 2010

TARDE TEDIOSA DE ESTÍO (1)

(ESTAMPA ESTIVAL EXTREMEÑA)

Tarde tediosa de estío,
de hastío ardorosa tarde:
cuarenta grados de fiebre
marca el mercurio del aire.

Un sol insolente suda
sobre el pueblo y el paisaje
gotas de invisible lumbre
de un elevado voltaje.

El pueblo duerme su siesta
bajo un bochorno agobiante
como un blanco colmenar
que se quedó sin enjambre.

Calles calladas, sin vida,
por donde no pasa nadie;
sólo el tiempo de puntillas
con su paso inexorable.

De las casas los balcones,
las puertas, los ventanales
son bocas y ojos tapados
con persianas, cortinajes...

Sobre sus lechos echados,
con somnolencias sedantes,
con terapias soporíferas,
yacerán sus habitantes.

En menguante el pensamiento,
pero, en creciente, la carne;
la hoguera de la lujuria
arde en deseos carnales.

Hasta el viento vagabundo
se habrá dormido en un valle
durante el tiempo de siesta
por no enfadar a los árboles.

Tienen los campos resecos
un pardo color cobarde
con caminos que no llevan
a nadie a ninguna parte.

Sobre las amplias planicies,
son los grises encinares
un rebaño amodorrado
que sobre sus pastos pace.

El río, reseca arteria,
sin su corriente de sangre,
ya no es río, es osamenta
de un gigantesco cadáver.

Una flamígera flama
de la ardiente tierra sale
como incoloro sudario
de fina gasa de gases.

En tiempo muerto, la vida
tiene quietud inquietante;
memorias de cementerio
son sus mudas soledades.

Un pueblo quieto, dormido,
de un pueblo muerto es imagen,
es cadáver insepulto
que por tierra yace exangüe.

Despierta ya, pueblo mío,
de tu siesta..., se hace tarde;
levanta ya que el progreso
no espera, sigue adelante.

Llegará agosto y, con él,
tus pródigos emigrantes;
te darán latido y vida
en gran transfusión de sangre.

Tarde tediosa de estío,
de hastío ardorosa tarde;
el viento del valle sube,
baja el mercurio del aire.

(1) Este poema obtuvo el primer premio en un concurso poético de la ciudad de Hospitalet de Llobregat (Barcelona).

martes, 7 de septiembre de 2010

RÉQUIEM POR UN EMIGRANTE EXTREMEÑO

(Noticia obtenida de la prensa extremeña)

Nació en Extremadura como tantos
de esos miles de grises emigrantes
y huyó de las migajas que sobrantes
como huesos le arrojaban unos cuantos.

A beberse aprendió sus propios llantos
en ciudades distintas y distantes
y a vivir del recuerdo esos instantes
de angustiosos y tristes desencantos.

Se cansó de vivir como un extraño
y humillado habitante de tercera
condenado a vivir su mala suerte...

Recogió su equipaje, el desengaño,
y en su coche voló de tal manera
que, volviendo a su tierra,halló la muerte.

viernes, 3 de septiembre de 2010

NUESTRA VIDA ES UN RÍO

“Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar (...)”
Jorge Manrique,
poeta medieval español del siglo XV.

Nuestra vida es un río irrefrenable,
cuya acuática cuna es una fuente
y su agua es el tiempo, su corriente,
con su curso fluvial, inexorable.

En su raudo trayecto, irretornable,
nunca corre hacia atrás, contracorriente;
su destino señala hacia occidente
y su meta es el mar inmensurable.

Ningún muro ni dique ni barrera
le detiene su líquida carrera
a este río de tiempo en su andadura.

Y, aunque alargue o acorte su camino,
siempre es fiel a la fuerza de su sino:
de la fuente hacia el mar, su sepultura.