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domingo, 10 de julio de 2011

ATARDECER EXTREMEÑO

Muriendo está la tarde,
una tarde estival, cálida y lenta
que agoniza sobre los curvos montes,
dejando tras de sí purpúreas huellas.
El sol es una herida
redondamente abierta
en el costado de esta tarde tibia
y pone en el azul manchas sangrientas.

Las vaporosas nubes,
amorfas y grotescas,
semejan gigantescos algodones,
rojizos coágulos de sangre fresca.

Del alto campanario
de la vetusta y gigantesca iglesia,
cual pena hecha sonido,
lanzan las campanas sus notas trémulas,
a la oración tocando
en una grave y prolongada queja.

El aire cristalino
de la tarde tranquila y somnolienta
se puebla de metálicos murmullos
de campanas y de aves bullangueras,
que habitan en los huecos de los muros,
bajo las rojas tejas.

En la cuadrada plaza,
algunos niños juegan
sembrando el suave viento vespertino
de frescas risas y de voces tiernas;
una viejecita, de cabellos níveos
y negra vestimenta,
atraviesa la plaza lentamente
con un cántaro de agua en la cabeza.

Por los lejanos campos
de blanquecinas sendas,
van regresando lentos los rebaños
envueltos entre nubes polvorientas,
con metálica música de esquilas,
cual suave lluvia de sonoras perlas.

Por entre los oscuros encinares,
polvo y sudor sobre su piel reseca,
sobre sus lentas bestias encorvados,
vuelven los segadores de la siega.

La curvatura azul
de las lejanas sierras extremeñas
se va difuminando lentamente
tras una leve gasa cenicienta.
La tarde muere silenciosamente,
su faz azul se tiñe de violeta
y el cielo, antes alegre,
se viste con un manto de tinieblas.

Allá, por el oriente,
ya se asoma la luna amarillenta
con cara de una niña avergonzada
que va, por vez primera, a una fiesta…
Así son los ocasos extremeños,
así mueren las tardes de mi tierra,
dejando en el azul rastros sangrientos
y ,en el alma, una estela de tristeza,
tristeza que es la marca
que queda cuando pasa la belleza
ante un alma sensible
que sabe captarla y comprenderla
y vibra cual junquillo leve al viento,
cual una humana antena...
¡Así son los ocasos
que, con amor, mi corazón conserva!...


sábado, 2 de julio de 2011

DEMOS GRACIAS A LA DEMOCRACIA

Nuestra vida navega viento en popa,
satisfechos, vivimos a la carta.
Hoy, se come... y alguno hasra se harta
y hasta toma café y puro y copa...

Despreciamos el pan hasta en la sopa
porque dicen que engorda y nos infarta;
cada cual tiene un trozo de la tarta
y se viste a la moda con su ropa.

Demos gracias a nuestra democracia
que permite empaparnos en derroche,
ofreciendo de todo, tal farnacia.

Pero tenga cuidado algún fantoche
no se hunda en un pozo de desgracia
por mear por encima del pitoche...