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viernes, 16 de diciembre de 2011

A CIERTO POETA VANGUARDISTA

Existe un pedante y opaco poeta
que, en versos, fabrica su propia Babel;
por vano y por leve, como una cometa
un viento lo eleva a un alto nivel.

Escribe en las nubes con gris egoísmo,
por temas humanos no muestra interés;
su verso divorcia de todo realismo
y escribe tan sólo por propio placer.

Siempre va por dentro, como ensimismado,
como prisionero de su propia piel;
su gran neurastenia lo tiene apartado
y sobre este mundo no asienta sus pies.

Defiende en el arte tendencias modernas,
el último grito que la moda dé,
socialmente, en cambio, vive en las cavernas
porque es reaccionario, defiende el ayer.

Para él, la poesía es juego evasivo
que aleja al poeta de la sordidez
de un mundo mal hecho donde está cautivo
como un pez pequeño preso en una red.

Imita las modas como buen modista;
hilvana palabras; las viste muy bien
de acuerdo a su lema, ante todo artista
y siempre a esta norma se mantiene fiel.

Sin ritmo ni rima, sin fondo ni forma,
compone poemas de acuerdo a un cliché
que impone en el arte una nueva norma:
escribir de espaldas a la sensatez.

Poemas oscuros , amorfos, modernos…,
son fieles reflejos de la languidez
del propio poeta, de su mundo interno
donde falta vida, esperanza y fe.

Palabras…, poemas… que no dicen nada,
parecen mofarse de aquel que los lee
y el lector presiente una carcajada
de alguien que se burla de su sencillez.

Se eleva el poeta con vana arrogancia
como eleva el viento al leve papel
y busca la altura con su extravagancia
porque siente fobia de la ordinariez.

Vive sin conciencia, con desconfianza;
una aguda anemia padece su fe,
y, entre nubes blancas, perdió la esperanza;
le queda su orgullo como un perro fiel.

Le abruma el trabajo; le aburre la vida;
el amor le amarga porque una mujer,
en edad temprana, le causó una herida
que mantiene abierta por su estupidez.

Solitario y triste, en su paraíso,
se ocupa y preocupa por su menester,
al margen de leyes y de compromisos,
cultivando versos sin saber por qué:

¿Por llenar su vida, su inmenso vacío?
¿Por curar la herida de su timidez?
¿Por matar con arte su profundo hastío
o quizás por simple capricho burgués?

De asuntos sociales no tiene conciencia,
le curó su padre desde la niñez;
contempla al que sufre con suma indolencia
y trata al humilde con frío desdén.

No siente el zarpazo de tanta injusticia;
desde tanta altura, no la puede ver
y observa insensible la sucia codicia
de aquellos que acopian dinero y poder

Tan sólo le inquieta buscar la belleza;
la sigue y persigue con gran avidez
y no la consigue porque su cabeza,
entre tantas nubes, ya no ve muy bien.

Pesadillas grises, raras emociones,
mundos interiores que el ojo no ve,
turbio subconsciente de arcanos rincones
con gran artificio pasan al papel.

Con esta materia, compone poemas
cerrados y abstractos, de gran pequeñez,
retratos de un alma con turbios problemas
que así se descarga de su pesadez.

Lo deforma todo su mental miopía,
lo altera, lo enturbia, lo pone al revés;
de sí mismo escribe por su egolatría,
su poesía es espejo para verse en él.

Por eso, sus versos no tienen latido,
ni aliento ni vida que anime su ser,
condenados nacen al voraz olvido
o a la tumba fría de un libro tal vez.

Desprecio al pedante y opaco poeta
que vive encerrado en su gris babel,
movido por modas, como marioneta
y actúa tan sólo por propio interés.

¡Oculta su cara tras una careta;
cubre sus vergüenzas de cabeza a pies
con disfraz de un arte estéril y abstracto
porque no notemos tanta insensatez!

viernes, 9 de diciembre de 2011

TIEMPO DE OCIO

El oro de mi tiempo lo malverso
en ético y vital imperativo
y escribo, luego vivo y sobrevivo
en ambiente importuno, siempre adverso.

Escribo para ciegos... y converso
con sordos voluntarios; lo percibo
por su aspecto glacial y despectivo,
pero sigo y prosigo con mi verso.

Cieguisordos a asuntos tan sutiles,
van los hombres borrachos de un mal vino
por su noche sin luna, sin perfiles...

Yo no sé qué violento remolino
ha apagado la luz de sus candiles
y van locos, con prisas, sin destino...

martes, 6 de diciembre de 2011

LA VIDA ES UN ROSAL (1)

 La vida es un rosal; por cada rosa,
hallarás muchas veces mil espinas
que se ocultan detrás de las cortinas
de su espesa verdura nebulosa.

Y resulta más viva y más hermosa
esa vida -el rosal- si tú te inclinas
sin temor a sus duras disciplinas
y la mimas de forma generosa.

Si le calmas la sed con tus sudores
y le abonas la tierra con tus penas
el rosal te dará rosas mejores.

Del rosal de la vida a manos llenas
cogerás esas rosas de colores
que regaste con sangre de tus venas.

(1)Este poema fue musicalizado, convertido en canción,
por el cantautor extremeño Nando Juglar.

sábado, 3 de diciembre de 2011

A LA FIESTA DEL ROSARIO (JARAICEJO)


   Un año más…, el lento calendario
con paso de tortuga trae esta fecha
largamente esperada en el silencio,
este quince de agosto…¡Nuestra fiesta!
La fiesta tuya y mía, la de todos
los que aman al pueblo con nobleza,
por encima de sucios intereses
que dividen la vida y la envenenan;
la fiesta de este pueblo desangrado
que sabe del dolor de las ausencias
de sus hijos,  humanas golondrinas,
que fueron a anidar en otras tierras
y esperan, resignados todo el año,
este encuentro feliz con impaciencia…

Todos vuelven fielmente cada agosto
a este santo lugar donde nacieran,
a buscar el calor que no encontraron
en la ingrata ciudad donde se encuentran,
como vuelven al viejo campanario
al amor de su nido las cigüeñas…

Todos vuelven contentos a sus nidos
cada quince de agosto, cada fiesta,
a limpiarse las grises telarañas
que oscurecen  el alma y la conciencia;
una fuerza interior, como un imán,
les tira con amor hacia su tierra
y , por esto, retornan cada agosto
a regar sus recuerdos, sus querencias…
¡Desgraciado de aquel que allá en el alma
un montón de cenizas sólo encuentra,
esas frías cenizas del olvido
que son restos del alma que está muerta!

Un año más…, estamos todos juntos
unidos por el lazo de estas fiestas,
los que viven aquí, en su patria chica,
los que somos de aquí y estamos fuera
y venimos a daros compañía
y a regarnos la raíz más primigenia, 

compartiendo el pastel de la alegría
y el amargo licor de las tristezas,
a contaros fielmente nuestros males,
a escuchar con  respeto vuestras penas
que, en el fondo de mi alma, encuentran eco
y , en mis versos humanos, se reflejan.
y venimos aquí porque algo nuestro
se quedó para siempre en esta tierra
y volvemos con vanas ilusiones
de encontrarlo detrás de alguna puerta…

Un remanso de paz para el espíritu
encontramos aquí cuando se llega
cansado de vivir en ese mundo
donde tiene su trono la materia
que asesina los nobles sentimientos
y convierte al humano en una pieza,
que se puede arrojar como algo inútil
a ese paro fatal si no interesa;
porque estamos cansados de esa vida
de las grandes ciudades, que son selvas,
donde el hombre en su lucha se convierte
en la más horrorosa de las fieras
a capricho de instintos antihumanos
que amenazan su paz y su existencia.

Es preciso lavarse cuerpo y alma
y ponerse la limpia  vestimenta
que guardamos colgada en el armario
para un día especial, para una fiesta,
que barramos el polvo de la envidia
si oscurece el cristal de la conciencia
y limpiemos muy bien el corazón,
con sus puertas de par en par abiertas.
Es preciso que estemos muy unidos,
que limemos pequeñas diferencias
y busquemos comunes soluciones
a esta crisis social que nos afecta,
 todos juntos así, como en familia,
con el alma bien limpia y bien dispuesta,
pues queremos vivir cara a la vida,
de espaldas a rencores y violencias
y hay que darle a la Virgen del Rosario
lo mejor de nosotros como ofrenda…

jueves, 1 de diciembre de 2011

NOS ARROJAN AL MUNDO...

Nos arrojan al mundo sin pedirnos siquiera
el permiso que avale tan fatal accidente;
estrenamos la vida con un llanto incipiente
tras precoces azotes en la parte trasera.

Nos arrastra la vida como a leve madera
sobre el líquido lomo de un furioso torrente
porque el tiempo es un río de alocada corriente
cuyo crónico cauce no conoce barrera.

Vamos aguas abajo, sin saber nuestra suerte,
sin poder agarrarnos a una roca o ramaje,
ni sabemos el sitio donde aguarda la muerte.

Sólo queda alegrarnos con alguna migaja
-un amor, una rosa...- nuestro breve viaje
de trayecto tan corto, de pañal a mortaja.