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viernes, 22 de noviembre de 2013

A LA ENCINA EXTREMEÑA


                  (Soneto)

Tienes forma redonda y femenina,
oh, madre vegetal de la bellota
y un rumor de tristeza ya remota
en tu copa grisácea se adivina...

Prodigio de dureza campesina,
dureza secular que no se agota,
inflingiendo al otoño una derrota
cada año con tu dura disciplina.

Modelo de humildad y de porfía,
soportas sin dolor tu desventura,
renunciando indolente a tu alegría.

¡Encina campesina, verdioscura,
siempre fuiste la fiel fotografía
de mi recia y resignada Extremadura!

miércoles, 20 de noviembre de 2013

CONTRACORRIENTE

   Aunque encuentres por gente una muralla
que se oponga a tus planes, tus empresas,
te transforme esperanzas en pavesas
y te escupa el desprecio por metralla.

   Aunque pierdas luchando una batalla
por creer en halagos y en promesas,
te combatan con trucos sin sorpresas,
nunca arrojes al suelo la toalla,

   No traiciones tus íntimos proyectos,
ni transijas de forma complaciente
con miserias morales y defectos.

   Has de estar en alerta permanente
con tus versos insomnes y directos
porque debes luchar contra corriente...

sábado, 2 de noviembre de 2013

TE HAS IDO, MADRE QUERIDA...


  (Llanto poético por la muerte de mi madre,
Elisa Ramos Rubio; "in memoriam").

Te has ido…, madre querida,
dejándome muy adentro,
en mi corazón, la herida
que nunca cerrará el tiempo;
siento su lento latido
y su torpe movimiento.
Por tanto dolor sufrido,
se siente triste e inquieto.

Te has ido…, negro camino
por donde busco y no encuentro
lo que me robó el destino
importuno y desatento.
Un viento de primavera
tu llama apagó violento
y te llevó a otra ribera
de sombra, silencio y sueño.

Te has ido…,dejando un río
de llanto y de sufrimiento
detrás de tu cuerpo frío,
sin calor y sin aliento.
tu cuerpo se ha ido a la nada,
al polvo y al viento ha vuelto
y, en mi soledad mojada,
que crecen mis penas siento.

Te has ido…y la negra pena
de oscuro tiñe mis sueños
y a eterno luto condena
mi esperanza y mis recuerdos.
Un horizonte sombrío
circunda mi desconsuelo;
mi corazón siente el frío
y la soledad del huérfano.

Te has ido… y mi voz te nombra
con triste y acerbo acento
y me responden la sombra,
el vacío y el silencio;
y, en mi orfandad desolada,
escucho el querido eco
de tu voz aguda y cálida
resonando en mi cerebro.

Te has ido…, madre, a tu gloria
dejándome en un infierno,
a solas con mi memoria
y en lucha con mis recuerdos;
y, aunque en mi rincón lejano
del mundo se halle mi cuerpo,
mi espíritu, siempre cercano,
tendrá cita con tus restos.

Te has ido… y estás ausente,
durmiendo tu sueño eterno;
tu alma, siempre presente,
tendrá un altar en mi pecho.

Mientras un leve latido
de vida sienta por dentro
y el corazón dolorido
pueda aguantar todo el peso…;
mientras mis ojos, cansados
de llorar, sigan abiertos
y el dolor acongojado
siga enroscando en mi pecho…;
mientras exista una gota
de roja sangre en mi cuerpo
y mi corazón recorra
el tibio chorro sangriento…
y, por mi boca entreabierta,
siga saliendo mi aliento…
¡tú, madre, no estarás muerta,
seguirás en mí viviendo!...

Aunque te has ido…, te quedas
muy viva en mi pensamiento
y mi corazón te lleva
para siempre en su recuerdo…