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martes, 30 de septiembre de 2014

LA LOCA CARRERA DE LA VIDA

Nuestro llanto es el punto de partida
de una loca carrera que concierta
una humana pareja y nos oferta
sin que el propio permiso se nos pida.

  Es carrera de obstáculo la vida,
un correr sin saber a ciencia cierta
nuestra pista, sin que alguien nos advierta
los peligros y riesgos de caída.

  Maquinales jinetes muy precoces,
nuestra vida se torna en aventura,
cabalgando con máquinas atroces.

  Nos empuja una impávida premura
y no vemos que vamos... muy veloces
a la meta final:¡la sepultura!

domingo, 14 de septiembre de 2014

¡QUÉ DIFICIL LO FÁCIL!...


Qué difícil lo fácil, lo sencillo, lo humano
en un mundo indolente, desnortado, sin brújula
que camina inconsciente por barrocos caminos,
sin saber hacia dónde…por su cósmica cúpula.

Sin saber hacia dónde, va rodando sin rumbo
el rotundo planeta con su humana balumba,
nuestra incómoda casa que es hogar para todos
y unos pocos quisieran convertirnos en tumba.

Nuestra Tierra ensuciamos demasiado deprisa,
sin conciencia y con ciencia de basura se inunda
por su falso progreso voraz consumismo
que la va conduciendo a una nada rotunda.

Cada cual a lo suyo, van los seres humanos
empujados por prisas que les tiznan de angustia
y se compran su dicha bajo cómodos plazos
y, entre letras y plazos, su alegría se mustia.

El ayer es pasado, les recuerda la muerte;
el mañana no cuenta porque es noche sin luna;
sólo importa el ahora de placer empapado
y beberlo tal vino que el dolor les vacuna.

El amor –ya sin gracia- sólo es turbio contacto
entre dos epidermis sin la tibia ternura,
sólo impulso instintivo de pasiones primarias
que se vende y se compra y hasta exige factura.

El dinero es su móvil , su epicentro, su meta;
hipotecan su vida por buscar la fortuna
renunciando a su tiempo, su salud, su alegría
de vivir y traicionan, si es preciso, su cuna.

Van altivos, soberbios, tal los pavos reales
con vistoso plumaje que destella, relumbra,
deslumbrando a los otros con reflejos y brillos,
pero siempre su mente va de noche,en penumbra.

Se autoestiman tal dioses poderosos y eternos,
sin saber que un microbio diminuto derrumba
en efímero instante su falaz fortaleza
y que espera impaciente, boquiabierta la tumba.

El saber ya no ocupa ni un lugar en su mente;
por pereza, son necios que no quieren cultura,
sólo piensan en piensos que alimenten su cuerpo
y su espíritu enano va perdiendo estatura.

Los maneja el consumo como a inertes peleles
sometidos a modas que su yo manipulan
y se atrapan con trapos, aparatos, productos…
que alimentan su orgullo, su egoísmo estimulan.

Van y vienen en coche paseando su tedio
sin saber hacia dónde, sin hallar lo que buscan
y parecen felices… pero son aprendices
de modelos burgueses que idiotizan y ofuscan.

Su desprecio disparan contra todo el que sube
por su propio prestigio, sin ajenas ayudas,
les carcome la envidia sus podridas entrañas
y la ajena valía siempre ponen en duda.

Material competencia les azuza la vida:
superar al vecino en modernas minucias,
en prosaicos productos a buen precio pagados
con bolsillos bien limpios y conciencias bien sucias.

El trabajo desprecian: es cadena , castigo,
servidumbre, fatiga, represión, dictadura,
un mandato divino “…con sudor de tu frente”,
por pecados ajenos, se nos pasa factura…

Les importa el deporte que transporta hacia el norte
de las cumbres sociales, tal ingrávida pluma;
lo cultivan por ocio, por prestigio y negocio
mas su fama efímera fugazmente se esfuma.

Cuántos nobles Abeles se han tornado en Caínes
por la envidia fraterna, por penosa penuria,
por la innoble balanza de la injusta justicia
que se inclina a unos pocos y a los muchos injuria.

Qué difícil, hermano, ser un hombre sencillo
y elevarse del lodo para dar la estatura
de la humana persona que da frutos, ideas…
tal el árbol su fruta sazonada y madura.

Qué difícil ser hombre…, no un estéril fantoche,
marioneta de carne que sin rumbo deambula
por un triste escenario –este mundo- con gesto
que la moda de turno le programa y regula.

Cómo duele esta vida retorcida y sin norte
cuando gritas “¡alerta!” pero nadie te escucha
la potente palabra arrancada del pecho
y,frustrado, prosigues solitario en tu lucha...

miércoles, 3 de septiembre de 2014

LA CAJA DE PASTORA

(Antítesis de la Caja de Pandora)

Una noche decembrina
de Navidades, sin luna,
tuve  la feliz fortuna
de hallar la moza divina:
¡Una divina Pastora!

Tiene fulgores de aurora
en su ambarina mirada
y una capilar cascada
de morena seductora
en su bella cabellera.

Moza  joven, veinteañera,
casera, casta, sencilla,
con un vivir sin mancilla
de señorita señera
que espera inquieta a Cupido.

Su honor, un jardín prohibido
y en preservarlo se empeña
con firmeza marfileña
para el mozo preferido
que la pretenda de esposa.

Su compañía deleitosa
-novedad de navidades-
me vistió mis soledades
del bello color de rosa
de un rosado atardecer.

Fue el ameno amanecer
de mi amoroso camino
para entrar como inquilino
de un corazón de mujer,
su fuente de sentimiento.

Obediente al mandamiento
“multiplicaos, creced”,
yo le pedí por merced
palabra  de casamiento
para una unión  de por vida.

Vida entera compartida
donde la mutua ternura
almibara la amargura
por tanta ilusión perdida
en un mundo lastimero.

Hoy, soy el cordial cordero
de Pastora en el redil
porque su amor pastoril
me trata con sumo esmero
y ameniza mi existencia.

En conyugal convivencia
y en recíproco respeto,
nuestro vivir es discreto
sin la estresante estridencia
de la banal vanagloria.

Nuestra vital trayectoria
sigue su cauce propicio,
lejos del lujo, del vicio
y de la falaz euforia
que conduce a tanto duelo.

Con mis pies siempre en el suelo,
yo camino de su mano
por un tiempo tan tirano
que rezuma desconsuelo
y empapa el alma de pena.

Entre cantos de sirena,
nos dan por oro oropel;
nos venden por miel la hiel
de esta histérica colmena,
nuestro mundo furibundo.

Yo lanzo mi no rotundo
ante tanta malandanza
y cultivo la esperanza
en nuestro amoroso fundo
que mis cuidados reclama.

El amargor de retama
del dolor de cada día
se me torna en alegría
cuando  Pastora me inflama
la llama que arde en mi pecho.

Su corazón bien pertrecho
de ternura, de nobleza…
para darse con largueza
a un marido satisfecho
del conyugal compromiso.

Nuestro amor es paraíso
en mundanal gatuperio
y nuestro propio criterio
hace siempre caso omiso
de tanto falso profeta.

Por Pastora, soy poeta;
ella es mi musa sumisa
y la brisa de su risa
me saca lírica veta
de mis hondos hontanares.

Ella espanta mis pesares
y me retorna a mi infancia
con esta grata fragancia
de memorias familiares
que velamos tal tesoro.

A mi Pastora yo adoro
por ser de tan buena pasta,
tan fiel, tan noble, tan casta…
que da a mi vida decoro
con un amor sin barnices.

Me sutura cicatrices
de las heridas de antaño
de aquellos que, con engaño,
fueron del lobo aprendices
con sus ataques mordaces.

De los plácidos solaces
con Pastora, tan prolijos
los retoños de dos hijos
brotan de amores feraces
para alegrar nuestra casa.

Con los cuidados sin tasa,
los dos botones carnales
son columnas colosales
que al amor sirven de basa
por el efecto afectivo.

Pastora es mi paliativo
y, en su amoroso ofertorio,
me atempera el purgatorio
de este mundo repulsivo
y tan manco de ideales.

Ya sin valores morales,
la sociedad sordiciega
de cuerpo y alma se entrega
a  los bienes materiales
con la marca del mercado.

Si, en el amoroso prado
de Pastora, pastoreo,
su amor es bello trofeo
y me siento hombre colmado,
calmado con sus caricias.

Una caja de delicias
es Pastora en sus virtudes
que me aquietan inquietudes
y, en un mundo de inmundicias,
es mi tabla salvadora.

Es la caja de Pastora
un venero de valores
de efectos benefactores
por la bondad que atesora
en sus trojes interiores.